Una finca excepcional, rústica pero urbana, que engloba dentro de ella el mundo rural con la prestación de servicios del siglo XXI, de incomparable belleza ecológica y orográfica.
Dentro de sus más de 900 hectáreas conviven ciervos, gamos, jabalíes, muflones y cabras hispánicas.
Enclavada a 5 kilómetros de Cuenca, una capital de provincia pequeña y acogedora, ideal para una escapada turística y cultural.